miércoles, 20 de noviembre de 2013

La insoportable insignificancia del ser. Tribulaciones intempestivas desde la habitación de un hotel.



El ombliguismo es parte constituyente de cada uno de nosotros. Pensar que somos algo especial y distinto capaz de ser feliz en nuestra mediocridad, creer que no estamos en el sitio que nos corresponde y que somos merecedores de más. Estar convencidos de que estamos llamados a hacer algo bueno que se sale de lo común. Creer que si la gente nos conociera de veras y supiera como somos en realidad nos valoraría más. Suponer que estamos solos por la falta de aprecio de los demás y no por nuestras propias decisiones, solos aunque sea en compañía.


Parece que el cerebro se articula para trabajar como mecanismo de defensa y que este nos impide reconocer que somos el resultado de lo que hemos sido, con frecuencia somos los principales responsables de lo que nos pasa. El que elige renuncia y en ocasiones tomamos decisiones a título personal que nos alejan de nuestra felicidad.

Somos culpables de casi todo, aunque creamos que hemos cumplido con nuestra parte del trato debemos reconocer que el contrato del trato lo firmamos voluntariamente apelando a nuestra ignorancia en la mayoría de las cosas.

Reconocer la realidad de las situaciones suele ser el primer paso para cambiarlas. Admitir nuestra implicación en las causas nos puede ayudar a no repetirlas. Es cierto que hoy puede ser el primer día de lo que te queda de vida.

Asi que… Si no eres capaz de escribir así aprende a hacerlo, cierra tu puto blog o queda conmigo para ver si te dejo textos a cambio de follar. Yo, por mi parte, solo quiero que no vuelvas a copiar mis textos y a colgarlos en tu blog.

Un saludo a casi tod@s

2 comentarios:

  1. Francamente, estoy muy de acuerdo con tus palabras.
    La mayoría de la gente no se hace responsable de sus propias decisiones y es muchísimo más sencillo vivir pensando que son responsabilidad de los demás. Muy cómodo, sí, pero ¿de verdad se puede vivir así? Hoy estoy optimista y diré que no, pero sé que esta clase de personas se las arreglan para que esa respuesta sea un sí.
    Personalmente opino que estas personas son pusilánimes e inmaduras, porque llega un momento en la vida en el que estás tú solo contra el mundo, tienes que enfrentarte a él. Hay que madurar. Aunque sea en algún sentido. Así que el propio avance de la vida ya les pone las zancadillas, no creo ni que haga falta molestarse en ponerles en su sitio (aunque a veces la satisfacción es muy necesaria, claro).
    En fin, voy a dejar de elucubrar, que aún me falta un café.
    Un saludo.

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  2. Denebola:

    Muchas gracias por tu comentario.

    Me sorprende un comentario en una entrada antigua, me pregunto que te ha llevado a leerla.

    Sea como sea, bienvenida y disfruta del café

    Besos

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