martes, 21 de septiembre de 2010

Jessy


Vivimos y conforme a lo vivido generamos un patrón de conducta. Después queremos imponer ese patrón de conducta a todos los demás. Somos unos fascistas de lo social.

Cuando un país llega a once ediciones de Gran Hermano hay algo en su idiosincrasia, en el subconsciente colectivo de quienes lo habitan que hace que la gente se siente a ver como otros construyen o destruyen sus vidas. El tiempo empleado en examinar la existencia ajena complementa al periodo en el que nos dedicamos a enjuiciar y opinar sobre la vida de los demás.

Juicios estériles que nunca podemos emitir de manera objetiva porque vivimos un contexto diferente al de la persona juzgada.

Vivimos y conforme a lo vivido generamos una escala de valores…

Y no nos damos cuenta de que desde que dios murió, la escala de valores es propiedad de cada individuo, un tesoro personal e intransferible.

Aún así, insistimos en imponer nuestra escala de valores a los demás. Somos unos abertzales de la moral.

Decimos no ver mal actitudes y decisiones que atañen o son tomadas por otra gente, decimos incluso verlas bien, pero sabiendo que nos favorecen no las desarrollamos.

No las desarrollamos porque en nuestro fuero interno, la escala de valores que nos es impuesta, el patrón de conducta que nos instala en la cabeza Matrix como un yugo pesa más que nuestra voluntad de vivir.

Que no te digan lo que te gusta, que no te digan lo que es bueno, que no te digan cual es el momento justo. Tu cuerpo es tuyo, tu vida es tuya…

A tu adorable madre también la han programado, a tu adorable amigo le han volcado dos gigas de información, tu querida pareja no ve más allá de las narices de Matrix.

El mono evoluciona a hombre, el hombre a superhombre.

El eslabón perdido entre nosotros y el prehomínido nos dotó de nuestra capacidad racional.

El eslabón a encontrar entre nosotros y el superhombre será capaz de construir su propia escala de valores y su propia moral.

¿No les hará a otros lo que no le gustaría que le hicieran? o ¿será capaz de hacerlo para preservarse y preservar a los suyos?.

¿En todo lo bueno hay algo de malo y en todo lo malo hay algo de bueno? o ¿si el fin es bueno lo poco malo es bueno también?.

Nuestro fin esta noche es ser felices…

Y si queremos serlo no debemos dejar que nadie nos diga que una diferencia de edad de 13 años es mucha…

Tú me haces feliz con ese olor a chicle…

Con esos pantalones blancos…

Con ese cuerpo aún sin desbordar…

Me haces feliz deslizándote entre mis manos…

Me intrigas con esas reglas aprendidas, haciendo que me cabalgas sin llegar a follarme…

Me haces feliz reclinada en el asiento, empañando los cristales…

Feliz al oírte jadear, al bajar tu pantalón.

Dejándote amasar en este ambiente de vendetta, de venganza por la indiferencia de tu ex novio.

Piel tersa, busco tus botones y los aprieto con brío mientras no eres capaz de abarcar toda mi polla con la mano.

Convulsión en este asiento trasero y trabajos manuales. Tu mano se agota mientras descubres que no soy un crío.

Ahora que la saliva resbala por tu palma, que te indico la presión justa, el sumun de mi escala de valores está cerca…

Perdona por el lamparón.